El Juli ha indultado al segundo toro de la tarde, un ejemplar de Domingo Hernández al que recibió por verónicas. El toro empujó en el caballo y el de Velilla hizo crujir el Coliseo con un quite por chicuelinas. Replicó Bautista por gaoneras. Ya con la muleta, tras brindar al público, se dobló con él hasta los medios para después, citándolo largo, lo toreó sobre el derecho con profundidad, largura y mano baja. El toro se arrancó con alegría y repitió, en otra tanda sobre esa mano. al natural, naturales muy templados y largos, y el toro embistiendo con clase. Regresó después a la derecha, para cerrar con muletazos de mano baja y molinetes. La plaza empezó a pedir el indulto, que finalmente le fue concedido, tras escuchar un aviso. El Juli paseó las dos orejas y el rabo simbólicos.
Enseñó a embestir al quinto de la tarde, con el que Bautista había firmado un quite por chicuelinas. El Juli lo
sometió en los medios a base de muletazos poderosos, para embarcar las
embestidas del toro. Acabó metido entre los pitones y cerró la faena, en
la que lo puso todo él, con manoletias muy ceñidas. La espada no le
acompañó y fue ovacionado.
Juan Bautista
no dejó que la intensidad del festejo bajase y cortó las dos orejas del
tercero, al que recibió de rodillas. El francés fue haciendo poco a
poco a un toro noble de Domingo Hernández, en una faena de corte
clásico, que contó con buenos derechazos y templados naturales. Para
cerrar, pases en redondo, cambios de mano y muletazos sin ayuda. Tras un
estoconazo fulminante, paseó las dos orejas.
Enrique Ponce trató con mucha suavidad al primero de la tarde, tanto en el recibimiento por verónicas como en la faena de muleta, que contó con pasajes de toreo despacioso sobre la mano derecha. Se demoró con la espada y todo quedó en silencio. Bajo la lluvia recibió Ponce al cuarto, un toro reservón, que protestó mucho y fue deslucido. El de Chiva trató de meterle en la canasta por la zurda, aunque su esfuerzo fue en vano. Cortó la faena, cobró media estocada y un golpe de verduguillo.
Enrique Ponce trató con mucha suavidad al primero de la tarde, tanto en el recibimiento por verónicas como en la faena de muleta, que contó con pasajes de toreo despacioso sobre la mano derecha. Se demoró con la espada y todo quedó en silencio. Bajo la lluvia recibió Ponce al cuarto, un toro reservón, que protestó mucho y fue deslucido. El de Chiva trató de meterle en la canasta por la zurda, aunque su esfuerzo fue en vano. Cortó la faena, cobró media estocada y un golpe de verduguillo.
| Plaza de toros de Arles. Corrida Goyesca. Lleno. Toros de Domingo Hernández, el segundo, 'Velero', nº 103, indultado. Enrique Ponce, silencio y silencio; El Juli, dos orejas y rabo simbólicos y ovación y Juan Bautista, dos orejas. |
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