Filiberto
fue herido por el quinto novillo, que le prendió y le tuvo colgando de
los pitones largo rato. El espada fue llevado a la enfermería. Antes
de eso, y de que Ángel Olmo estoquease al utrero, había sido un novillo muy mirón, aunque tomó bien los engaños por momentos. Filiberto, que comenzó al natural fue prendido en plena tanda. Acabada la lidia -estoqueó Ángel Olmo-
la cuadrilla dio una vuelta al ruedo tras petición de oreja no
satisfecha por el Presidente. En primer lugar lidió un ejemplar que tomó bien el capote en un compuesto saludo a la verónica de Filiberto, en el que destacó la media final. El de Pedrés empujó
encelado en un puyazo medido y luego repitió con viveza en la primera
mitad de una faena vistosa, de buen tono y más apreturas conforme
avanzaba. Destacaron algunos naturales largos y muy templados. Media
estocada y golpe de verduguillo, previo de la oreja que paseó el
novillero.
Alto y muy astifino el que cerró plaza, que recibió fuerte castigo en varas y llegó muy aplomado a la muleta. Le costó tomarla en el último tercio, siempre tendente a soltar la cara. Álvaro Lorenzo insistió frente a él y acortó las distancias hasta asustar al público. Terminó sufriendo una voltereta, al parecer sin consecuencias. Mató de una buena estocada y consiguió una oreja, fruto de la emoción del conjunto. El tercero fue un novillo más rematado, acapachado de pitones. Álvaro Lorenzo inició con mano baja y mucho temple una faena que prácticamente se acabó en la segunda tanda por el escaso fondo del novillo. Insistió el joven torero, en la corta distancia, pero sin opción.
Alto y muy astifino el que cerró plaza, que recibió fuerte castigo en varas y llegó muy aplomado a la muleta. Le costó tomarla en el último tercio, siempre tendente a soltar la cara. Álvaro Lorenzo insistió frente a él y acortó las distancias hasta asustar al público. Terminó sufriendo una voltereta, al parecer sin consecuencias. Mató de una buena estocada y consiguió una oreja, fruto de la emoción del conjunto. El tercero fue un novillo más rematado, acapachado de pitones. Álvaro Lorenzo inició con mano baja y mucho temple una faena que prácticamente se acabó en la segunda tanda por el escaso fondo del novillo. Insistió el joven torero, en la corta distancia, pero sin opción.
Abrió plaza un ejemplar correcto de presentación y muy blando. El albaceteño Ángel Olmo,
que se presenta en esta plaza con picadores, al igual que sus
compañeros, completó un faena variada, compuesta y más extensa que
intensa, en la que han sobresalido un par de tandas de naturales
templados, aunque breves. Cortó una oreja tras un pinchazo y estocada. Alto,
largo y con cuajo, el cuarto novillo de Pedrés se quedó algo crudo
tras el tercio de varas. Por eso pudo llegar a la muleta con violencia y
acostándose por el pitón derecho. Olmo basó la faena
sobre la zurda, pero sin demasiado lucimiento. El novillo fue
desarrollando sentido. Muy difícil en el último tramo de faena. Falló
con el descabello y fue silenciado.
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Plaza de toros de Albacete. Más de media plaza. Novillos de Hnos. Martínez Pedrés. Ángel Olmo, oreja tras aviso y silencio tras aviso; Filiberto Martínez, oreja y vuelta al ruedo que dio la cuadrilla y Álvaro Lorenzo, silencio y oreja.
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