Bayona (Francia) Sin más cera que la que ardía, la de una corrida de espíritu bajo y estrategias cambiantes de Fuenteymbro, la tarde pidió socorro a Fandiño. Con la corrida sacada de su guión presupuestado, el de la movilidad, el de la duración y la raza, fue tarde que midió mucho al toreo.Lo probó y examinó con la exigencia de una de esas corridas en las que naufragar o quedar a merced de su corriente sería la lógica humana. Pero el torero aplicó la suya, la de una seguridad y fe aplastante, aplicando esas virtudes a cada toro, distintos en escondidos fondos, mansedumbres o falta de raza. Tarde exigente, de examen sin posibilidad de copiar. De saberse la lección o naufragar. Y con una espada rotunda.
De hecho, y por mal azar, F (Ricardo Gallardo, de Fuenteymbro) metió a su amigo F (Fandiño) en una encrucijada. Claro que iba sobre seguro. Porque la corrida, nada agradable de hechuras, quizá no muy identificable de armonías excepto sexto y segundo bis, enseñando las puntas, cornidelanteros, añadió una condición variante pero con el denominar común de no romper y de no regalar ni una embestida. Aspero y de trago el primero, pasando (no embistiendo) a media altura el segundo bis, agarrado pronto al piso el tercero que apuntó buenas cosas, manso que se dejó por inteligencia el cuarto, soltando la cara sin ir metido el quinto y de buena condición el armónico sexto, falto de fuerza. Y cada uno, un traje a medida le hizo Fandiño.
Poco con el capote, lo suficiente para dejar ver un buen juego de brazos a la salida de tres toros y dos quites capote a la espalda ceñidos. La corrida no le invitó a más. Acertó el torero en no forzar la capa sino estar ojo avizor en la lidia: tan cuidada en el peto fue, que de los caballos salió bien y poco picada en actitud favorable. Lo que hubiera, siempre a favor del toro. Y las cuatro orejas no da fe de la tarde, pudieron ser más. Porque el prólogo de corrida tuvo una faena de hierro de Fandiño frente a un toro que jamás se le vio metido en los vuelos de la muleta.
En el tercio (elige los terrenos bien este torero, porque la corrida, pesando más ahí, desarrollaba mejor su fondo) firme de piernas y brazos, muleta por delante, sin dejarse sorprender, le planteó una faena a más. Hacía hilo el torero hacia adentro y salía como sin celo hacia afuera. De paquete el toro, al que pinchó arriba dos veces. Ese acierto con las embestidas sueltas hacia afuera y hacia adentro, pasó a la tecla del segundo: toro que pasó a media altura y recorrido breve que, si tropezaba, se descomponía mucho. Ligar a toro que pasa es difícil, hacer que no tropiece, más aún. Y esa fue la gran virtud del toreo, con una última tanda que no se veía. que lo mató de un rayo: un espadazo tremendo.
Lo que le insinuó el tercero de salida, buen son, se lo negó en la muleta echando el cierre. Fue el cuarto manso pero de cierta clase, definido sobre todo, que dejó torear bien. Claro que con un matiz para ver: perpendicular a las tablas tenía uno, para adentro y en huida, el de fuera nada. Fandiño se colocó en paralelo a las tablas, matizando huidas y lo toreó con reposo, pausa, limpio y largo hasta que se rajó y lo mató rotundo. El quinto pasó sin tomar jamás los vuelos por abajo, soltando la cara. Una vez le puso la cara en el palillo cuando el toque era más abajo. Y al final perdiendo el celo luego de cada pase.
Pero esa convicción que tiene el torero ahora hizo que el toro, traga que te traga, sacara fondo, durase, en una faena en la que a veces el de gallardo se quería quedar en el centro del embroque. Una faena de la importancia de la del primero, pero con una estocada de libro. Y lo que son las cosas, las buenas hechuras y condición del sexto fueron acompañadas de una falta de fuerza evidente. Ni para enfermero experto. Con ese cierre terminó Fandiño una corrida que le examinó para sacar la nota que le da sobresaliente y que, en parte, matiza el borrón de una corrida oscura.
| Plaza de toros de Bayona. Casi lleno. Toros de Fuente Ymbro, el segundo como sobrero. Corrida exigente, con hechuras poco agradables excepto el sobrero bis y el sexto. Iván Fandiño, en solitario, ovación con saludos, oreja, palmas, ovación, dos orejas y ovación. Incidencias: Iván Fandiño fue homenajeado con el 'Aurresku' de honor al término del paseíllo. |
Cronica sacada de Mundotoro.com
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