Del Álamo cortó una oreja del extraordinario quinto, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. El de Pedraza fue un toro bravo, que empujó al caballo las dos veces, siendo bien picado por Antonio Hernández. El animal tuvo clase, entrega, humillación y profundidad. El salmantino, bien en el quite por chicuelinas, ejecutó una faena que tuvo largura y profundidad, sobre todo por el pitón derecho, por donde más altura tuvo una labor ligada y compacta, con intensidad. Hubo menos acople sobre la mano izquierda, quedando el lunar de la fea estocada, que quedó desprendida. Por eso todo quedó en un trofeo.
El segundo fue un toro cinqueño, que cumplió en varas y tuvo mucho
que torear en la muleta. Desarrolló fondo porque se lo buscó muy bien el
torero, Juan del Álamo, que sacó ímpetu para resolver a base de querer
en una labor en la que los mejores pasajes llegaron toreando al natural
con la mano izquierda. Falló con la espada y perdió premio.
Azpeitia, 2 de agosto de 2014. Tercera y última de la Feria de San Ignacio. Toros de Pedraza de Yeltes,
bien presentados, serios, con mucha plaza. Variados y de buen
comportamiento. Excelente el 5º -"Brigadier", colorado, de 620 kilos y
nacido en diciembre de 2009-, premiado con la vuelta al ruedo en el
arrastre. Exigente y encastado el 1º; con clase y dulzura el 6º; con
fondo el 2º. El más deslucido, por apagado, fue el 3º; mientras que el
4º no se entregó nunca. Alberto Aguilar, oreja con petición de la segunda y ovación con saludos tras aviso; Juan del Álamo, ovación con saludos y oreja; y Jiménez Fortes, silencio tras aviso y pitos tras tres avisos. Entrada: Casi
lleno. Saludó tras banderillear al primero Raúl Ruiz. Luis Uranga,
propietario de Pedraza de Yeltes, recogió al término del paseíllo el
premio al triunfador ganadero de los sanignacios de 2013; y Joxín
Iriarte, presidente de la Comisión Taurina, recogió en nombre de David
Mora el trofeo al triunfador del abono del pasado año.
Alberto Aguilar cortó una oreja del primero, un toro con mucha plaza,
serio, que tomó un puyazo empujando y llegó a la muleta muy vivo y
entero. Desarrolló raza el de Pedraza, que no regaló nada y fue
exigente, llegando con transmisión al tendido. Alberto Aguilar realizó
una faena de decisión, entereza y esfuerzo, ahormando primero la
embestida y metiendo después al astado en la muleta, llevándolo empapado
en los vuelos. Lidiador y valeroso Aguilar en una labor vivida con
tensión en el tendido. Mató de una gran estocada y llegó a pedírsele el
segundo apéndice.
Aguilar saludó una ovación a la muerte del cuarto, un toro que apuntó
cosas buenas y tuvo raza pero no terminó de entregarse. El madrileño,
lidiador con el capote, anduvo valiente en una faena tenaz, en la ganó
la acción a su enemigo, sin dejarse nada atrás. Mató de media estocada.
El primero de Jiménez Fortes, tercero de la tarde, fue un animal
con poco celo. Ante él realizó una faena larga y paciente el malagueño,
pero sin mayores logros. Fue silenciado.
El sexto fue noble y manejable, incluso tuvo una embestida en
ocasiones dulce. Fortes estuvo bien con él toreando despacio en una
faena reposada, en la que corrió bien la mano, pero sonó el primer aviso
antes de entrar a matar y luego se atascó con los aceros, sonando los
otros dos recados presidenciales.
FUENTE APLAUSOS
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