Madrid (España). Veinte pases de Antonio Ferrera y un toro manso pero con calidad de Adolfo Martín rescataron
la última tarde de la Feria de Otoño del fracaso. Fracaso al que estaba
condenada por una corrida desrazada de Adolfo Martín, en la que ningún
toro, hecha la salvedad de ese cuarto, embistió nunca de verdad ni de
mentira. Ferrera supo hacerle las cosas y, cuando la faena afrontaba sus
compases finales, estalló, con el torero toreando excelentemente sobre
el pitón derecho, al natural, con relajo y belleza.
Javier Castaño apenas
tuvo opción con un lote imposible, más allá de dejar lucir a sus
banderilleros, David Adalid y Fernado Sánchez, que saludaron en sus dos
turnos. Iván Fandiño hizo un esfuerzo sincero en sus
dos toros, trató de buscarles las vueltas para hacerlos embestir, pero
lo que tenía enfrente hizo imposible cualquier triunfo.
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